Se cuestiona la efectividad de la maquinaria de rescate en Venezuela tras el terremoto, señalando que un país con activos embargados y recibiendo una "limosna" de ayuda internacional podría tener dificultades para afrontar un desastre de tal magnitud.
Se compara la situación con otros terremotos en Chile y Haití, destacando que la calidad de las construcciones y la inversión previa son determinantes en el número de víctimas. La precariedad de las edificaciones en Venezuela se presenta como un factor clave para entender la devastación.