Se analiza la posición de Santilli en el contexto de la interna política del PRO, señalando que, a pesar de los intentos por rebranding, su origen "amarillo" sigue siendo visible.
Se sugiere que la presencia de una figura cercana a Karina Milei en un puesto secundario a Santilli es un ejercicio de control por parte de esta última.
Se interpreta que el gobierno busca consolidar su poder y asegurar la lealtad de sus funcionarios, incluso a través de la colocación de supervisores en áreas clave.