Las labores de rescate en Venezuela se ven empañadas por la interferencia del gobierno, representada por Diosdado Cabello. Se reportó que Cabello se interpuso negativamente en las tareas de rescate, llegando incluso a molestar a los brigadistas mientras estos atendían a una persona que pedía ayuda.
Esta actitud se enmarca en el contexto de la "dictadura venezolana" y la continua interferencia del régimen en situaciones críticas. Se cuestiona el poder de Cabello, señalado como el "número dos" del gobierno de Nicolás Maduro, quien se encuentra detenido en Estados Unidos por narcoterrorismo.
La interferencia de Cabello en las tareas de rescate es vista como un intento de capitalizar políticamente la tragedia, buscando mostrar una faceta diferente de la dictadura de 20 años. Se le acusa de haber sido parte de la tortura de ciudadanos venezolanos y de utilizar la situación para beneficio político.