Se profundiza en el caso de Diego Fernández Lima, desaparecido en 1984. Se exploran hipótesis sobre su posible captación por una secta y la angustia familiar ante la incertidumbre. El padre de Diego falleció atropellado mientras buscaba información sobre su hijo. La familia continuó la búsqueda durante décadas.
Un giro inesperado ocurrió el año pasado con el hallazgo de restos óseos en la medianera de una casa que habitó Gustavo Cerati, generando la esperanza de identificar a Diego y cerrar, al menos parcialmente, el doloroso capítulo para la familia.