Paraguay, bajo la dirección de Gustavo Alfaro, supo jugar tácticamente contra Alemania, priorizando la defensa y la resistencia para asegurar la victoria. A pesar de contar con menos jugadores y jerarquía, el equipo aplicó una estrategia efectiva.
Alfaro defendió a sus jugadores ante las críticas, incluyendo las del exfutbolista José Luis Chilaber, quien había cuestionado duramente al equipo y al arquero. El orgullo guaraní se manifestó en un partido de mucha garra y carácter.