La base del "milagro del deporte argentino" son los clubes, instituciones que fomentan la vida asociativa y la organización comunitaria. La pasión y el esfuerzo colectivo, como la organización de rifas y eventos, permiten superar las limitaciones presupuestarias.
El surgimiento de los primeros clubes a fines del siglo XIX, fundados por británicos para la práctica de fútbol y críquet, era inicialmente exclusivo y masculino. Paralelamente, surgieron clubes sociales y deportivos "criollos", como el Club del Progreso y Gimnasia y Esgrima, también con un carácter selectivo.