La relación entre Santilli y Bullrich ha sido clave en la gestión de la relación del gobierno con las provincias, especialmente en lo referente a las designaciones de jueces federales. Ambos habrían intentado influir en Karina Milei para lograr la salida de Adorni, argumentando que su permanencia dificultaba la aprobación de proyectos en el Congreso.
Se plantea la hipótesis de que los gobernadores y senadores podrían haber incrementado sus exigencias ("subido el precio") en temas como la designación de jueces y giros de dinero, aprovechando la vulnerabilidad del gobierno ante la posible salida de Adorni. Sin embargo, se sugiere que Bullrich y Santilli podrían haber sido quienes subieron el precio para forzar la salida de Adorni, con el objetivo de "asustarlos".