Se critica la desidia del gobierno ante la tragedia, señalando la falta de capacidad para atender la situación y la ausencia de planificación. Se advierte sobre el riesgo de réplicas y el posible colapso de edificios afectados.
Se menciona que la tragedia superó al gobierno actual, el cual no se preparó para un evento de esta magnitud. Se contrasta la situación de La Guaira, donde la gente espera asistencia, con la aparente normalidad en otras áreas.
Se informa que varios edificios colapsaron debido a cimientos débiles, posiblemente afectados por un deslave previo en 1999. Se menciona que durante la época de Chávez se permitió la construcción en zonas no recomendadas, reviviendo mitos sobre la inhabitabilidad de la zona.