La ciudad de Asunción se convirtió en un carnaval de alegría tras la histórica clasificación de Paraguay a octavos de final, luego de eliminar a Alemania. La gente copó las calles en una celebración interminable que se vivió con una intensidad similar a la de un campeonato mundial.
Más allá de lo que suceda en el resto del torneo, los paraguayos sintieron que tuvieron su propio "18 de diciembre", un día para el recuerdo imborrable. La felicidad se extendió por todo el país, con explosiones de júbilo y cánticos que resonaron en cada rincón.
La celebración se extendió también a la zona de la triple frontera, compartida con Brasil y Argentina, donde la alegría paraguaya se vivió con la misma pasión. El triunfo fue un bálsamo para el pueblo, que vio a su selección superar a una potencia como Alemania en un momento de gran sufrimiento y esperanza.