Se presentan datos paradójicos sobre la imagen de Manuel Adorni y la gestión del gobierno nacional. A pesar de que Adorni cuenta con un 20-22% de imagen positiva, la de Javier Milei se mantiene en torno al 37-38%. Esto sugiere que un 15% de la población, a pesar de tener una mala imagen de Adorni, acompaña al gobierno, indicando que el daño causado por Adorni no ha afectado plenamente la imagen presidencial.
Cualitativamente, se observa un cambio en la percepción del gobierno. Las conversaciones y menciones en redes sociales antes y después del "caso Adorni" muestran una negatividad creciente hacia el gobierno. La palabra "Adorni" se asocia a lo negativo, sugiriendo un cambio en el carácter del gobierno, que pasa de parecer en contra de la corrupción a defenderla, generando una sensación de "más de lo mismo".
A pesar del deterioro de la imagen de Adorni y la curva descendente del gobierno, la oposición no capitaliza esta situación. Se señala que, usualmente, los problemas del gobierno son aprovechados por la oposición, pero en este caso no se observa tal fenómeno, lo que podría deberse a la falta de definiciones claras en la oposición o a la distancia de la escena electoral.