Se analiza el impacto de la renuncia de Manuel Adorni, sugiriendo que su salida representa un "alivio enorme" para el gobierno y generando un cambio de agenda. Se menciona que Javier Milei y Karina Milei discutieron la decisión durante un mes, comunicándola finalmente a su entorno.
Este cambio busca generar un "tiempo nuevo de diálogo" y un "gobierno de consenso", distanciándose de la confrontación. La salida de Adorni se percibe como un lastre eliminado, lo que genera expectativas de un nuevo clima político tanto en el gabinete como en el Congreso.