El presidente Javier Milei enfatiza la necesidad de que los parlamentos habiliten leyes para combatir el terrorismo y su financiamiento, reconociendo a las organizaciones responsables como terroristas.
Utiliza la metáfora bíblica de Moisés y el Mar Rojo para ilustrar que, ante situaciones límite, no basta con rezar sino que es necesario "avanzar con fe", instando a la acción colectiva.
Subraya que el mundo libre necesita que quienes están del lado del bien se unan y colaboren, ya que el mal organizado solo puede ser vencido por el bien organizado.
Presenta la conferencia y los acuerdos de Isaac como una oportunidad histórica para que América Latina se posicione en esta "disputa civilizatoria".