Se abordó la angustia de una familia que buscó a su hijo desaparecido durante 41 años, destacando la importancia de la identificación y la ubicación temporal y espacial de los restos hallados.
Se remarcó la crueldad de enterrar a la víctima y la prolongada búsqueda de la familia, que incluyó la difusión de afiches y la esperanza de encontrarlo con vida.
Se mencionó que, a pesar de la prescripción del delito, la familia busca comprender el motivo del asesinato y obtener alguna forma de verdad, aunque la justicia llegue muy tarde.