Se comparte la historia de Mateo, un niño de 8 años que se encontraba atrapado en los escombros tras el terremoto. Los rescatistas se esforzaron por mantenerlo tranquilo y sacarlo de la difícil situación.
La labor de los rescatistas es destacada como heroica, ya que deben mantener la concentración y la entereza en escenarios de posguerra como este, donde la búsqueda de vida entre los escombros es una carrera contra reloj.
Se menciona la ingenuidad del niño al hablar de un helicóptero destruido, lo que conmovió a los presentes.