Se resalta que Jesús fue ungido por el Espíritu Santo para predicar y liberar a los oprimidos, y que este poder es esencial para que los creyentes avancen el reino de Dios.
Se cita Hechos 10:38 para indicar que Jesús, "ungido con la fuerza del Espíritu Santo", hacía el bien y curaba a los oprimidos. Se enfatiza que, al igual que Jesús, los creyentes necesitan ser llenos del Espíritu Santo para ser eficaces en su ministerio y para arruinar las obras del diablo. Se concluye que sin el poder del Espíritu Santo, nada puede lograrse.
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Iglesia de la ciudad
El poder del Espíritu Santo es esencial para la predicación y el avance del reino
Tensión: intercambio (30°)