El segmento analiza la procedencia de los dólares que compra el Banco Central, señalando que provienen principalmente del endeudamiento financiero (privado y público) y del endeudamiento comercial, no de la generación genuina de la economía real. Se advierte que estos dólares deberán ser devueltos, y ya se observa una dificultad creciente para obtener financiamiento externo.
Se critica la idea de que Vaca Muerta por sí sola salvará la economía argentina, ya que los dólares que genera se van rápidamente por el "canal financiero". Se menciona la desinversión externa directa, con una caída del 11% interanual en el primer trimestre, lo que agrava el problema de la escasez de divisas genuinas.
Se compara la situación argentina con otros países exportadores de commodities como Perú, Chile y Australia, destacando que la canasta exportadora argentina es mucho menos diversificada y que incluso con el crecimiento de Vaca Muerta, no se alcanzarían los niveles de exportación de esos países. La dependencia de un solo sector y la fragilidad financiera del modelo son puntos clave de preocupación.