Elio, amigo de Ana María Soraires, describe la relación tóxica y manipuladora que mantenía con su agresor, Héctor Sosa. A pesar de los maltratos, Ana tenía dificultades para separarse, lo que Elio atribuye a la manipulación de Sosa.
Se enfatiza la importancia de diferenciar entre "problemas de pareja" y actos de violencia ejercidos por un agresor, instando a la denuncia y a buscar apoyo en el círculo cercano. Elio relata cómo Sosa, a pesar de sus actos, aparentaba ser un buen hombre ante los demás.