Se relata un testimonio de una vecina que describe cómo una barrera del Tren de la Costa no funcionó correctamente, permitiendo el paso de un auto mientras el tren se aproximaba. Afortunadamente, el conductor logró frenar a tiempo.
Otro testimonio indica que una barrera cayó sobre su auto de golpe mientras el tren pasaba, evidenciando el peligro latente. Se advierte sobre la necesidad de precaución al cruzar, ya que el tren es silencioso y rápido, y las barreras no siempre son confiables.
Se concluye que la combinación de barreras defectuosas y la falta de costumbre de esperar por el tren puede convertirlo en un arma mortal. La imprudencia y la falta de paciencia de los conductores agravan la situación.