La compañía de Marconi obtuvo ganancias millonarias con las patentes de transmisión radial, mientras Tesla defendía las suyas en los tribunales. El gobierno estadounidense utilizó la información de Tesla para la compañía RCA, generando grandes beneficios.
Se intentó dañar la reputación de Tesla, presentándolo como un loco excéntrico en la prensa. El FBI, bajo John Edgar Hoover, también mostró preocupación por sus simpatías políticas, contribuyendo a su aislamiento.