Tras la muerte de Edison, el gobierno de EE. UU. creó un laboratorio de investigación naval centrado en comunicaciones inalámbricas, basándose en el trabajo de Tesla. Muchas de sus ideas contribuyeron a la fundación de la era de Internet.
El FBI, preocupado por las simpatías políticas de Tesla, vigilaba sus inventos para posibles aplicaciones militares. A pesar de su genio, Tesla vivió aislado, mientras sus ideas impulsaban avances tecnológicos.