Nikola Tesla creía que la Tierra era un conductor de electricidad de dimensiones ilimitadas, capaz de transmitir ondas eléctricas a través de su superficie. En Colorado Springs, experimentó enviando 50 kW de energía a una distancia de 27 millas, logrando iluminar varias lámparas sin necesidad de cables, lo que demostró la viabilidad de su teoría.
Tesla postulaba que la Tierra, al ser perturbada eléctricamente, se comportaba como un vasto océano con ondas expansivas, manteniendo siempre la misma frecuencia. Sus teorías sobre la transmisión de energía a través de la Tierra y el uso de antenas virtuales para almacenar carga temporalmente sentaron las bases para futuras tecnologías de comunicación inalámbrica.