Diversos países han enviado ayuda a Venezuela tras el terremoto, incluyendo brigadistas y perros de rescate de Argentina, y plantas potabilizadoras. Brasil, a través de su presidente Lula da Silva, se comunicó con la presidenta Delcy Rodríguez para coordinar el envío de asistencia. La Unión Europea también respondió al llamado de emergencia, enviando socorristas y militares.
La falta de organización estatal y la inoperancia de años han exacerbado la crisis. A pesar de ser un país sísmico, Venezuela carecía de un sistema de alerta temprana. La descoordinación y la falta de asistencia estatal durante años han dejado al país en una situación crítica, sumada a la devastación causada por los sismos.