Una mujer de 90 años fue ingresada de urgencia en un hospital debido a deshidratación y dificultades respiratorias, síntomas asociados a la intensa ola de calor que afecta Europa. La paciente presentaba fiebre de 39 grados al llegar al centro médico.
Los médicos están evaluando si la fiebre se debe a una infección o a las altas temperaturas. Este caso evidencia los graves riesgos para la salud que conlleva la actual ola de calor, especialmente para personas mayores y vulnerables.