Se relata la infancia de Nikola Tesla, influenciado por su madre, quien provenía de una familia de inventores. Desde joven, Tesla practicaba juegos de memoria y construyó una turbina inspirada en las cataratas del Niágara. A los treinta años, materializó su sueño de infancia.
Tesla aprendió a dominar su conciencia, decidiendo qué pensar, crear y sentir para transformarlo en trabajo. A pesar de las dificultades, controlaba su mente, lo que determinaba su día. Sus inventos llegaban como un deseo y podía visualizarlos con tal detalle que no necesitaba planos.