Ser llenos del Espíritu Santo es un mandamiento y una exhortación para toda la Iglesia. Nuestra responsabilidad es ser guiados y gobernados por el Espíritu Santo de manera progresiva y constante.
Existe confusión sobre cómo ser llenos del Espíritu. No es una experiencia que ocurre de una vez, sino un proceso continuo. El apóstol Pablo nos manda a ser llenos del Espíritu y luego nos indica cómo lograrlo.