Ser llenos del Espíritu Santo implica honrar a Dios con nuestras canciones y conversaciones, apegándonos a su palabra. Las letras de las canciones deben reflejar enseñanzas espirituales y el Evangelio puro.
Es crucial no menospreciar el tiempo de adoración en el culto, ya que es un momento exclusivo para el Señor. Debemos ser respetuosos de estos tiempos y llegar a horario para no perdernos las bendiciones.