Horacio comparte su experiencia tras sufrir un infarto y la colocación de dos stents. Relata con emotividad cómo le hubiera gustado recibir apoyo de su hija Jessica durante su convalecencia, lamentando la ausencia de un simple "Hola papá, ¿cómo estás?".
A pesar del dolor por el distanciamiento, Horacio intenta no "hacerse mala sangre" por su salud, enfocándose en su hijo y su actual pareja. Sin embargo, admite que la situación con Jessica sigue siendo una herida abierta.