Se enfatiza la importancia fundamental de la familia en el proceso de recuperación de Ernestina Páez. Se relata cómo la intervención familiar fue crucial para sacarla de su adicción al alcoholismo, que la tuvo sumergida por tres años.
Ernestina misma reconoce que la familia actuó para salvarle la vida, llevándola a un tratamiento que resultó exitoso. Se resalta que la familia fue la que se dio cuenta de la gravedad de la situación y tomó acción cuando ella ya no podía más.
Se menciona que la familia también es importante para afrontar el dolor de las pérdidas, como la de su padre, y que la contención familiar ayuda a procesar estas experiencias y a no repetir errores del pasado.