La feroz rivalidad entre Nikola Tesla y Thomas Edison se destaca, con Edison lanzando una campaña de marketing contra la corriente alterna de Tesla. Edison llegó a electrocutar públicamente animales para demostrar la peligrosidad de la corriente alterna y promovió que la silla eléctrica funcionara con ella.
Mientras los titulares de la época celebraban los inventos de Tesla, Edison intentaba desacreditarlo. La fama de Tesla, debido a sus avances en electricidad, eclipsaba la de Edison.