Se reflexionó sobre los inicios de las grandes marcas, que comenzaron en espacios pequeños, destacando que la diferencia no la hace el lugar sino la actitud con la que se avanza.
Se mencionó que cada lunes se realiza una reunión pensada para fortalecer la visión, renovar la fe y acompañar en el proceso de emprender. Se anima a entregar los proyectos a Dios y permitirle guiar los pasos para abrir caminos.