Se reconoce que Ernestina Páez cometió errores personales al cruzar las vías con la barrera baja, pero se subraya la necesidad de la participación del Estado para prevenir que estos errores se magnifiquen. La reducción de velocidad por el lomo de burro pudo haberle dado una mínima chance.
La falta de medidas de seguridad por parte del municipio, como reductores de velocidad o mejor iluminación, es cuestionada. Se argumenta que, si bien existió una imprudencia de Ernestina, la ausencia de infraestructura adecuada agrava la situación y contribuye a la fatalidad.