En Auschwitz, el comandante Rudolf Hoss confesó que el campo podía matar a 10,000 personas por día, evidenciando la capacidad de exterminio masivo y la deshumanización de los perpetradores. Josef Mengele, conocido como el "ángel de la muerte", realizó experimentos inhumanos con prisioneros, especialmente gemelos, representando la brutalidad del desprecio por la vida humana.
Auschwitz también funcionó como campo de trabajo forzado, con empresas alemanas como IG Farben y Krupp utilizando mano de obra esclava. En enero de 1945, ante el avance soviético, los nazis evacuaron el campo, forzando a miles de prisioneros a caminar en las "marchas de la muerte", donde muchos perecieron por el frío.
El campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau fue el epicentro del Holocausto, donde se estima que fueron asesinadas más de un millón cien mil personas. La historia de Auschwitz es un doloroso recordatorio de la crueldad humana y la necesidad de recordar para evitar que se repita.