Residentes de un edificio de 14 años en Caracas relatan su experiencia durante el terremoto. A pesar de la antigüedad relativamente reciente de la construcción, el edificio presenta significativas rajaduras, especialmente en los pisos inferiores, y una pared del primer piso se derrumbó por completo.
Se menciona que la tecnología antisísmica del edificio permite que las paredes absorban las ondas del temblor, reflejando el movimiento como una huella dactilar. Sin embargo, esto no impidió que una pared cayera al vacío, dejando un hueco en el departamento. La propietaria del departamento afectado, Alicia, expresa su inseguridad para volver a habitarlo.
A pesar de las evidencias de daños y la preocupación de los vecinos, ingenieros habrían dictaminado que la estructura base del edificio está en perfecto estado y que es habitable. No obstante, la mayoría de los residentes prefieren esperar en la puerta por temor a réplicas y a un posible colapso.