El testimonio de vecinos sobre el funcionamiento de las barreras del tren en San Isidro revela opiniones divididas. Algunos afirman que las barreras bajan con mucha anticipación, generando impaciencia en conductores, mientras que otros aseguran que funcionan correctamente y que el tren siempre toca bocina.
Independientemente del funcionamiento de las barreras, se reitera la imprudencia de cruzar con ellas bajas. La anticipación con la que descienden tiene como fin resguardar vidas ante el paso del tren.
Se menciona que el servicio del tren de la costa se encuentra reducido debido a trabajos en la zona tras la colisión con vehículos. Sin embargo, no se observó personal de Trenes Argentinos trabajando en el lugar durante la mañana.
La discusión sobre si las barreras funcionan de manera "desastrosa" o no, según versiones de algunos vecinos y colegas, no exime de responsabilidad al conductor. La imprudencia de Ernestina Páez al intentar ganarle el paso al tren es un factor determinante en la tragedia.