Se describe la precaria situación de los damnificados por el terremoto en Venezuela, quienes se encuentran durmiendo en las calles y clubes ante la falta de un Estado que les brinde un refugio seguro.
Las casas de familiares de Daniela De Pasquali sufrieron daños considerables, agrietándose y volviéndose inhabitables, lo que agrava la crisis de vivienda para quienes perdieron sus hogares.
Se critica la ausencia de políticas estatales para albergar a los afectados, quienes se ven obligados a buscar soluciones por sus propios medios, enfrentando frío, hambre y la incertidumbre de no poder regresar a sus hogares.