Se critica la falta de preparación del Estado venezolano ante la tragedia de los terremotos, a pesar de ser un país sísmico. Se señala la ausencia de protocolos, simulacros y recursos, así como la deficiencia de los centros de salud, que aún así atienden a los heridos.
Se menciona la improvisación y espontaneidad de los ciudadanos para atender la emergencia ante la ausencia del Estado, que ha abandonado al pueblo venezolano. Se destaca que muchos miembros de cuerpos de bomberos y personal calificado se encuentran en el exterior debido a la migración.
Se hace hincapié en que Venezuela no estaba preparada para un evento de esta magnitud, a pesar de que los sismólogos advertían sobre la posibilidad de un terremoto tras el ocurrido en 1967. Se menciona que el país fue "saqueado" por el gobierno.