La falta de preparación y entrenamiento de la población venezolana ante catástrofes sísmicas ha sido un factor clave en la devastación causada por el reciente terremoto. A diferencia de otros países con mayor experiencia en sismos, como Chile o México, en Venezuela no existen protocolos de evacuación ni sistemas de alerta temprana efectivos.
La escasa infraestructura y la ausencia de educación preventiva contribuyen a la vulnerabilidad del país ante estos fenómenos. Los ciudadanos no están entrenados para reaccionar adecuadamente ante una emergencia de esta magnitud, lo que aumenta el riesgo y la cantidad de víctimas.