El cuerpo de Graciela Martínez, de 54 años, fue hallado enterrado en el fondo de su casa en Castelar.
Se sospecha que su hijo, de 24 años, confesó el crimen mientras estaba detenido por el intento de asesinato de su padre.
La justicia provincial ordenó un allanamiento tras la confesión, donde se descubrió el cuerpo a un metro de profundidad, cubierto con bolsas de residuos.
Aún restan los resultados de la autopsia para determinar la causa exacta de muerte.
Se investiga si el joven padecía algún trastorno mental, ya que la confesión y el ocultamiento del crimen sugieren una posible falta de comprensión de la gravedad de sus actos.