El caso de Nacho, el joven de 24 años que asesinó a su madre Graciela y la enterró en un pozo en el jardín, sigue generando conmoción y preguntas. La investigación se centra en el móvil del crimen, ya que Nacho no presentaba antecedentes ni adicciones. Se sabe que intentó matar a su padre con el mismo cuchillo con el que cometió el femicidio de su madre.
Los panelistas debaten sobre posibles motivos, incluyendo la violencia intrafamiliar y el abandono paterno. Se menciona que el padre de Nacho cortó relación con él cuando tenía tres años y recién retomaron el contacto hace tres años. La confesión de Nacho a un amigo, diciendo "maté a mi vieja", y la forma en que enterró el cuerpo, sugieren un posible desborde o accionar impulsivo.
Vecinos de la zona residencial describen a la familia como normal y no advirtieron problemas de convivencia. La madre era abogada y el padre, dueño de una fábrica. La hipótesis del móvil económico o de un reclamo por abandono es analizada, pero la falta de antecedentes claros y la aparente normalidad del joven complican la comprensión del caso.