Alanis describe la situación post-terremoto en Venezuela, con réplicas de baja intensidad y la constante preocupación por la seguridad. Relata cómo personas malintencionadas difundieron una falsa alerta de tsunami para saquear casas vacías.
La falta de servicios como luz y señal dificulta la comunicación. Los hospitales están colapsados y la ayuda material es escasa. A pesar de la destrucción, Alanis expresa esperanza por encontrar a sus amigos desaparecidos.