Se cuestiona la poca visibilidad y accionar de la Fuerza Armada Bolivariana en las labores de rescate y ayuda tras el terremoto en Venezuela. A pesar de los años de discurso sobre su poderío, su presencia en la emergencia es percibida como tenue.
Se critica al gobierno por su inacción y por caracterizarse como "enemigo de la gente" y de los trabajadores, argumentando que en una situación de crisis como esta se deberían implementar medidas urgentes, como la recuperación del salario y la facilitación de la compra de insumos médicos y alimentos.
Se denuncia que, a pesar de que el gobierno afirma destinar fondos para la emergencia, estos no son suficientes y se sospecha que los recursos no se están utilizando de manera transparente, sino que podrían estar siendo desviados.