Se debate si la intervención de Estados Unidos en Venezuela ha generado un cambio real o simplemente ha sustituido a Maduro por otro líder bajo influencia estadounidense. Se argumenta que sacar a Maduro para que gobierne Estados Unidos sería un "verdugo por otro", y que este nuevo "verdugo" podría ser peor.
Se cuestiona la idea de que la gente sienta alivio por la salida de Maduro, sugiriendo que la situación de opresión podría continuar o incluso empeorar bajo un nuevo régimen.
Se plantea que el pueblo venezolano ha intentado organizarse para cambiar el régimen, pero que las elecciones no han sido transparentes y que la oposición podría haber sido manipulada por Estados Unidos. Se insiste en que la solución debe venir desde la movilización popular y no de una intervención extranjera.