La desesperación y la frustración marcan la situación en Venezuela, donde la ayuda internacional comienza a arribar, pero no con la celeridad ni en la dimensión que se necesita. Equipos de rescate de España y otros países se movilizan ante la tragedia.
Se reportan saqueos como consecuencia de la desesperación generalizada. Los testimonios reflejan la urgencia de recibir asistencia para salvar vidas y mitigar los efectos del desastre, con la crítica de que la ayuda llegó tarde.