Las calles de Venezuela, especialmente en La Guaira, se encuentran colapsadas debido a fisuras y edificios desplomados tras el terremoto. La congestión de vehículos y personas que intentan llevar ayuda humanitaria agrava la situación.
La falta de protección para los niños que han quedado huérfanos es una de las mayores preocupaciones. La comunidad se organiza para brindarles asistencia, mientras el Estado lucha por atender la emergencia colosal que azota al país.