Venezolanos en el exterior expresan su profunda frustración y dolor por no poder estar presentes para ayudar a sus familiares tras el terremoto.
La impotencia de ver las imágenes devastadoras y no poder actuar se suma al sufrimiento de la diáspora.
A pesar de la distancia, buscan maneras de contribuir y se sienten parte del dolor colectivo, con el corazón partido por la tragedia que afecta a su país.