El reciente terremoto en Venezuela, el más fuerte en 126 años, evidencia la falta de preparación y inversión en infraestructura del país. A pesar de la magnitud del sismo, la ausencia de medidas preventivas y la crisis económica han dejado al país vulnerable ante catástrofes naturales.
Se reconoce que ninguna preparación puede anticipar completamente un evento de esta magnitud, pero la falta de inversión previa ha magnificado las consecuencias del desastre.