La devastación en Venezuela tras el terremoto es casi total en las zonas más afectadas. Se reportan 250 edificios destruidos y más de 3.000 familias damnificadas. La situación se ve agravada por saqueos en edificios y locales derrumbados, donde la gente busca desesperadamente alimentos, medicamentos y cualquier elemento de utilidad ante la falta de recursos básicos como el agua.
Se anticipa una segunda catástrofe humanitaria, no solo por la reconstrucción sino también por la asistencia a los miles de heridos. La logística para proveer ayuda es un desafío, a pesar de la llegada de equipos internacionales. La falta de comunicaciones y la magnitud de la destrucción complican enormemente los esfuerzos de rescate y asistencia.