Se aborda la facilidad con la que una persona se emociona y llora, y cómo maneja estas situaciones, mencionando la figura de un psicólogo.
Se hace una broma sobre la conjuntivitis, relacionándola con el llanto y la necesidad de usar gotas, y se menciona a Mireia del Cerro.
Se relata una anécdota sobre cómo el llanto puede ser interpretado o manejado en diferentes contextos, incluso en el ámbito laboral.