Luis narra c\u00f3mo conoci\u00f3 a su esposo Braulio. Tras finalizar una relaci\u00f3n anterior, se mud\u00f3 a Buenos Aires y una amiga, Muriel Balbi, le present\u00f3 a un amigo suyo que viv\u00eda en el mismo complejo de edificios.
El primer encuentro en un bar fue significativo, marcado por la sonrisa de Braulio. Luis sinti\u00f3 una conexi\u00f3n inmediata, describi\u00e9ndola como un "toqueteo de piel".
A pesar de un intento fallido de cena formal debido a la renuncia de un ministro de econom\u00eda, la relaci\u00f3n se consolid\u00f3 y eventualmente se casaron.