En La Guaira, la situación es desesperante. Se observa una gran cantidad de motos esperando para cargar combustible, evidenciando la escasez del mismo. El tránsito es caótico, con largas filas y dificultad para avanzar.
A pesar de los problemas, maquinaria pesada y camiones con mercadería comienzan a ingresar a la zona, en un esfuerzo por asistir a la población. La gente muestra seriedad y preocupación ante la magnitud de la catástrofe, mientras las autoridades intentan ordenar el acceso.